Descanso merecido

Nada mejor que un baño refrescante tras estar durante 12 horas seguidas cosiendo botones y arreglando costuras. No era habitual ir a la playa a esas horas. En realidad deberíamos estar cenando, reponiendo fuerzas para el día siguiente, pero hacía tanta calor y teniamos tan cerca la bahía que no pudimos contener la tentación. El día había sido espléndido, lástima de estar dentro de la fábrica durante tantas horas, sin poder salir a contemplar el mar y dejar que la brisa nos despejara y desentumeciera los huesos. Lo único que podiamos ver era un fragmento de cielo colarse por la ventana, a lo alto. Nada más.

Pero estabamos allí, nos escapamos de las últimas responsabilidades del día para, por un momento, sentirnos libres como niñas construyendo castillos de arena. Las cinco nos hubieramos quedado allí hasta el día siguiente, mojadas por las olas incansables, derrotadas tras un día duro, como cada día, pero felices por un instante.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s