Guerra de banderas

Ya hace más de una semana que la selección española de futbol se proclamó campeona del mundo y todavia cuelgan banderas de los balcones, y no solo epañolas. Y es que ya hace dos meses que el Barça ganó la liga y todavia cuelgan banderas blaugranes… Y senyeres, y banderas de otros paises…

Este año me ha sorprendido mucho la moda de las banderas; siempre se han colgado, en la diada, para la MErcè, en cualquier celebración, aniversario o lo que sea  motivo de proclama… Pero nunca había visto tanta diversidad, tantas ganas de ondear al viento un símbolo que para muchos no significa nada pero para otros es mucho más que una tela colorida, és eso mismo: símbolo de una identidad, de una ideología y de un sentir común.

Nunca he sido muy aficionada a mostrar a través de símbolos mis ideas y sentimientos, aunque seguro que algunas veces lo hago, sin ser del todo consciente… Las personas necesitamos expresarnos, liberar nuestras emociones, demostrar que pensamos, sentimos y opinamos. Y parece ser que este mundial de futbol, más que nunca, ha unido a muchos que por otros motivos se mantenian separados. Será porque se hacía en África, continente eternamente olvidado? Será por el espíritu de una joven selección plagada de blaugranes? Será porque tenemos ganas de celebrar cosas, de salir a la calle alegremente para olvidarnos de los problemas de cada día? Será por muchas cosas, pero este mundial lo han visto millones de personas; incluso aquellas a las que no les gusta el futbol se han sentado delante del televisor disfrazadas de su equipo, han gritado, han vibrado y se han emocionado. Y lo digo yo, que me gusta el futbol y no he visto ningún partido entero, que vi la mitad de los 120 minutos de la final, pero he sentido el ambiente, he visto las imágenes, he leído las notícias y fuí testigo de las celebraciones.

Y volviendo a las banderas… Cuando paseas por Barcelona, o entras con el coche des del litoral, miras arriba y no puedes evitar sonreir cuando, irónicamente, cuelgan del mismo balcón la bandera española y la catalana; o ves como en el segundo piso ondea la rojigualda mientras que en el tercero ondea la senyera y en el primero la de Argentina. Y es que entre vecinos no hay “guerra” más sana que la “guerra de banderas”…

Con la manifestación del 10 de julio por los recortes del Estatut de Catalunya la “guerra” aumentó su intensidad, más senyeres se colgaron y al día siguiente, con la victoria de la selección española, más rojigualdas ondeaban. Este enfrentamiento todavia no ha acabado, la retirada no es fácil, y menos cuando hay tantas cosas que celebrar y tantas por las que quejarse. Ante todo, que quede bien claro de qué lado estamos, pero al que no se posicione o no lo proclame a los cuatro vientos, que no lo linchen por ello…

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