La Iglésia, esa gran institución

Esta semana los medios de comunicación nos han bombardeado con el anuncio de varios casos de pedofilia en la Iglesia. Esto no es una novedad, ya hace tiempo que se habla de la perversión y las vejaciones de curas a niños. Pero esta vez el escándalo eclesiástico parece haber cobrado más importancia por estar el actual Papa, Benedicto XVI, implicado hasta el fondo en un asunto digno de novela negra, o más bien de terror. El titular de El Periódico es el siguiente: “El Papa paralizó el proceso contra un cura que abusó de 200 niños sordos”. Escalofriante. Los subtítulos dicen lo siguiente:

– La causa encalló después de que el acusado le pidiera ayuda en una carta de arrepentimiento
– Ratzinger era prefecto de la fe cuando su oficina bloqueó la investigación a un sacerdote de EEUU

Si nos leemos el cuerpo de la notícia es para llorar. El sacerdote pederasta pedía clemencia de esta manera: «He sufrido hace poco otro infarto que me ha dejado debilitado. Me he arrepentido de mis pecados pasados y he vivido apaciblemente en el norte de Wisconsin durante 24 años. Solo quiero vivir el tiempo que me queda en la dignidad de mi sacerdocio».

Vivir apacliblemente? Dignidad? No se puede ser más cínico e inhumano. Alguien que ha destrozado a tantos niños, marcados de por vida, no tiene derecho a pedir ni clemencia, ni a vivir apaciblemente, ni siquiera a arrepentirse, porque eso no se lo cree nadie. Alguien que ha violado a más de 200 niños no puede ni debe pedir absolutamente nada, porque no tiene derecho ni a respirar. Tan culpable es él como el Papa, por haber hecho la vista gorda y dejar que semejante monstruo siguiera viviendo tranquilamente como si nada.

Cada vez me dá más rabia la Iglésia. No hablo ni de fe, ni de religión, ni de Dios, cada uno que crea y se aferre a lo que necesite. Hablo de la institución eclesiástica, de esa jerarquia machista que predica una falsa moral, que perdona por todo porque “el señor es piadoso y bondadoso”, que se cree que puede hacer lo que le dé la gana en nombre de Dios y porque solo con arrepentirte y rezar limpias tu alma…

No me sirven las excusas para este tipo de acciones, no me sirve el arrepentimiento cuando se hace daño con premeditación, jactancia y repetidamente. No me sirve la Iglésia cuando consiente estas atrocidades y se convierte en criminal y cómplice a la vez.

Un pensamiento en “La Iglésia, esa gran institución

  1. No es lo mismo pecar que delinquir. Si pecas la Iglesia puede ayudarte psicológicamente, siempre y cuando seas creyente. Pero si delinques la iglesia no puede hacer nada y no DEBE hacer nada, ya que eso está en manos de un juez y de las leyes. Encubrir eso, es salirse de los limites de su responsabilidad y por tanto estamos hablando de encubrimiento y complicidad en un crimen. No se… estas cosas han pasado, pasan y pasaran siempre por desgracia.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s