De sombras y otros rincones (I)

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¿Conocéis a Stephen King? Seguro que sí. ¿Y su obra <<El resplandor>>? Seguro que también. Cómo olvidar una de las mejores novelas de terror psicológico del S.XX? Y cómo olvidar la gran adaptación que Kubrick hizo de ella en 1980?

Es inevitable, para quienes hemos leído la novela y visto la adaptación (libre pero muy acertada), que nos sobrevengan imprevisiblemente ciertas imágenes a la mente, escenas memorables y diálogos inquietantes que pasaran a la historia de la literatura, y también del cine, gracias a King y su novela. Personalmente, nunca olvidaré la habitación 237, o el ven a jugar con nosotras…,  o la montaña de papeles en los que trabaja el señor Torrance de modo obsesivo y repitiendo una y  otra vez no por mucho madrugar amanece más temprano.

Debo confesar que Stephen King es uno de mis escritores preferidos.  De hecho, creo recordar que me estrené en la literatura de terror con uno de sus libros: La larga marcha. Es por ello que no he podido evitar inaugurar esta sección hablando de él, concretamente de su última novela, Doctor sueño, secuela de El resplandor. Sí, Danny Torrance vuelve; aquel niño inquieto, con poderes visionarios, que hablaba con su amigo invisible Tony y recorría incansablemente los pasillos del hotel Overlook, vuelve a ser protagonista, pero esta vez transformado en un adulto alcohólico que trabaja en una clínica de enfermos terminales. Marcado por la muerte de su madre de cáncer de pulmón, y por su trágico pasado en el hotel, Danny ve acentuados sus poderes y se convertirá en el guía y protector de una niña que comparte esos poderes y a la que buscan unos seres que ansían la inmortalidad.

El terror psicológico, una vez más, se narra a través de las visiones de Danny y su coprotagonista. Son unas visiones que parecen transportarle a otra dimensión, a un pasado lejano y perverso, a la vez que a un futuro intuido y amenazante que parece avisarle de que algo terrible sucederá. La degeneración humana está presente: el autor muestra no solo un entorno propicio al misterio, sino también al terror a través de la degradación psicológica de sus personajes, que poco a poco se van transformando en esclavos de su propia enajenación y vulnerabilidad. La mente les traiciona, les hace más propensos al declive, y esa involución transmite al lector un terror profundo y sobrecogedor al darse cuenta de la fragilidad del ser humano y su mente.

Esta vez, en Doctor sueño, Danny Torrance no está solo pero ya no es el muchacho que era. La responsabilidad de controlar y entender su resplandor van más allá; sus poderes son compartidos pero sus problemas y traumas del pasado le perseguirán constantemente.

[Artículo para el primer número de la revista literaria Pàgina Alada, Associació Llibres Lliures]

Más allá

Más allá del infinito horizonte, dónde 	 Mostrar
las estrellas caen fatigadas tras su viaje de años luz, en ese lugar nos encontraremos y empezaremos a Vivir, ignorando nuestro destino pero con la fuerza necesaria para no recordar los malos momentos y empezar a construir sonrisas.

Juntos, recorreremos grandes desiertos, surcaremos mares en busca de nuestro tesoro perdido, miraremos sin nostalgia atrás y nos atreveremos a lanzarnos al vacío a por nuevas esperanzas. Sin miedo, daremos la mano a las dificultades y las transformaremos en ilusiones, construiremos muros transparentes, lucharemos por superar barreras y no tropezarnos a cada paso.

Atraparemos las nubes, caminaremos sobre el agua, atravesaremos el fuego, haremos lo imposible. Porque en lo más profundo de nuestros pensamientos sabremos que más allá de lo que nos rodea  se encuentra nuestra eternidad, la promesa de un regalo sin fin lleno de verdades y miradas cómplices.

Cuando la esperanza está en el cielo (I)

2220. Planeta Tierra. Esperanza de vida: 105 años. 85 % de la población adulta. 100% de la población estéril. No hay posibilidades de reproducir la especie, ni por medios naturales ni a través de la ciencia. El último recién nacido ya tiene un año. Sin noticias de nuevos embarazos. O quizá sí…

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Las nubes olían a agua, el aire, suave pero frio, no dejaba apenas parpadear. Desde allí arriba te sentías el rey del mundo, un ser superior que podía decidir cómo manejar los hilos de las vidas ajenas. Sobrevolando la isla entre grandes montañas, daba la sensación de ir a cámara lenta, el tiempo se paralizaba por momentos, nada se movía allí abajo, excepto el mar, siempre con ese ímpetu de quién quiere arrasar con todo lo que encuentre a su paso.

Mientras buscábamos la manera de aterrizar (pocas planicies lo permitían), yo gastaba los segundos pensando qué nos encontraríamos en tierra firme. La misión acababa de empezar y tampoco nos habían dado muchas explicaciones acerca de quién nos ayudaría a llevarla a cabo. Unas cuantas provisiones embutidas en una minúscula mochila, un GPS con la batería bien cargada, y el globo aerostático que flotaba y se deslizaba entre las nubes, era lo único que teníamos Walter y yo.

Las instrucciones eran claras: encontrar el último ejemplar de recién nacido en la tierra. Tras cientos de investigaciones y experimentos fallidos, y ante la completa desprotección por parte de gobiernos y organizaciones, la ciencia había puesto en peligro la supervivencia del ser humano. Éste, ya hacía décadas que no podría reproducirse por sí mismo. Fue necesario recurrir a la ciencia para poder alargar la esperanza de vida de los que aún vivían, mientras se intentaba encontrar una alternativa “in vitro” a la reproducción natural. Pero la falta de moral y la complejidad de los proyectos que se llevaban a cabo, en que los recién nacidos eran sometidos a duras pruebas químicas, desencadenó una serie de fracasos que no estaban teniendo en cuenta la amenaza para la propia especie, que se iba extinguiendo a pasos agigantados. Y tal fue la desproporción de los experimentos, que se llegó a la incapacidad de reproducir nuevos ejemplares a un ritmo mayor del que se acababa con ellos. Hasta que murió el último recién nacido.

Ante este panorama, y tras una pista anónima que nos pareció bastante fiable, un pequeño grupo de investigadores decidimos buscar en una isla virgen del Pacífico el rastro de lo que era la última esperanza del ser humano. Si la encontrábamos, salvaríamos la especie. Si fracasábamos, no había marcha atrás: la humanidad no duraría más de otro siglo.

CONTINUARÁ…

Citas III

“Nunca se gana una batalla. Ni siquiera se libran. El campo de batalla solamente revela al hombre su propia estupidez y desesperación, y la victoria es una ilusión de filósofos e imbéciles” – William Faulkner, El ruido y la furia

“Cuando los hombres se levantan del lecho se imaginan que han alejado el sueño de sí y no saben que son víctimas de sus sentidos, convirtiéndose en presa de un nuevo sueño mucho más profundo que aquél del que acaban de salir” – Gustav Meyrink, El Golem

“El mayor sueño de la democracia consiste en elevar al proletariado hasta el nivel de estupidez de la burguesía” – Julian Barnes, El loro de Flaubert

“El mayor acto de patriotismo consiste en decirle a tu patria que está comportándose de forma deshonesta, estúpida, malévola” – Julian Barnes, El loro de Flaubert

“Lo peor que puede pasarle a un paranoico es que le persigan de verdad” – Freud

“El verdadero amor es excepcional, hay dos o tres por siglo aproximadamente. El resto del tiempo hay vanidad o aburrimiento” – Albert Camus, La caída

“Ser idealista cuando se vive en Babia no tiene ningún mérito. Lo tiene, en cambio, seguir siéndolo cuando se ha conocido el hedor de este mundo” – Einstein

“Exigir la immortalidad del individuo es querer perpetuar un error hasta el infinito” – Schopenhauer

“La vida no consiste más que en esperar algo distinto de lo que hacemos, y la muerte es lo único con lo que razonablemente podemos contar” – Bram Stoker, Drácula

“Dentro de nosotros hay algo que no tiene nombre, esa cosa es lo que somos” – Saramago, Ensayo sobre la ceguera

“Los libros son hijos inmortales que desafian a sus progenitores” – Platón

“Cada ser humano es un abismo, úno siente vértigo cuando mira en su interior” – Werner Herzog, Woyzeck

“La vida es como una llama ardiente que quema, pero la muerte es el agua sombría del olvido” – Mika Waltari, Sinuhé el egipcio

Superheavy

El nuevo proyecto de Mick Jagger promete y mucho. Superheavy es el nombre de la banda que ha creado el cantante de los Rolling Stones, quién se ha rodeado de grandes artistas para emprender un proyecto musical que augura buenos resultados. Junto con Joss Stone, Damian Marley, Dave Stewart y AR Rahman (compositor de la BSO de Slumdog Millionaire), Jagger nos ofrece una propuesta musical muy atractiva, teniendo en cuenta la diversidad de orígenes y estilos de los componentes. Soul, Reggae, Rock, música indú, configuran una mezcla de sonidos de lo más vibrante. Su primer single, Miracle Worker, demuestra la riqueza de esta fusión, así como el gran trabajo que hay tras su composición.